sábado, 21 de noviembre de 2015

EL RÉGIMEN.

Querido S:

Como Vuecencia sabe he terminado recientemente mi feliz periodo de asueto, y me gustaría hablar de él, de mis experiencias, de la suerte que he tenido de ver a esas mujeres castellanas de Salamanca y Valladolid, auténtica damas, pues sólo ellas llevan tacones o botas altas hasta para ir a misa. Sin embargo el Viejo Lobo, español de bien, extraordinario rapsoda y seductor inconsciente de toda fémina que, infeliz ella, se deje caer cerca de donde el Maestro campe sus reales, ha tenido a bien o más bien a mal, iniciar un régimen alimenticio y también en cuanto a bebidas espiritosas. Ahora no arrambla con medio jabalí, astado de grueso tonelaje o cualquier especie que sea capaz de ser cazada por sus propias manos, también ha renunciado, en el colmo del dandismo a beberse hasta el agua de los floreros.

En la actualidad y como muestra irrefutable de que nuestra sagrada Patria desaparece, se desvanece, deja de existir, interrumpe su noble latido, en vulgo hereje, se va a la puta mierda. Como digo, nuestro héroe se ha pasado a las “ensaladitas”, “pescadillos a la plancha” y demás mariconadas culinarias característicos de esos patéticos programas de cocina que defecan las televisiones españolas, para general disfrute del infecto populacho que cada día vemos en nuestro rutinario laboro. Pero Sire, lo peor de todo es que ha dejado ese vino peleón, tan propio y tan entrañable de los restaurante de menú que inundan España, y en los que nuestro “común amigo”, otro personaje de cuidado, intenta infructuosamente llevarse al huerto a alguna dama despistada, ante cuyo fracaso, tira de su triste repertorio y se dedica a dar la brasa hablando de sus desamores.

En fin este el triste páramo ante el que nos encontramos, cuarenta años después, de la muerte del Generalísimo Franco, esa egregia figura que ilumino los destinos de nuestra Patria durante tanto tiempo. Vitoreado por una chusma de aduladores cuando en sus primeros años se rompía la mano derecha, no por practicar el noble arte del onanismo, sino por firmar sentencias de muerte, y que a su fallecimiento esa misma bazofia grupal, eufemismo para llamar a los españoles, renegó de él a pesar de habernos legado una España próspera y moderna cuando lo que recibió fue un país inmerso en el terror y la anarquía en que la habían sumido las hordas marxistas y rojas.

De todas maneras esperamos que el Viejo Lobo vuelva a sus hábitos, propios de cualquiera español que se precie, y si esta entrada, además de para alimentar su insaciable ego, sirve para que vuelva en sí y recupere la cordura me sentiré más que satisfecho.¡VIVA FRANCO! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!.

Seguid con Salud.

Saludos. E.




3 comentarios:

El Viejo Lobo dijo...

40 años sin el sepulturero mayor! La pena es que todavía estamos pagando las consecuencias de su en mala hora alzamiento contra el Gobierno legítimo de la República. Este individuo llenó España de tortura, muerte, violación, hambre, miseria, odio y sobre todo miedo, mucho miedo. Las consecuencias fueron devastadoras: millones de muertos y un país en ruinas. Qué personaje más execrable!

Respecto a mi dieta. Tiene usted razón, es una decisión absurda, porque la báscula me dice que no pierdo ni un gramo. No sé cuando volveré a la habitualidad. En cualquier caso usted se dará cuenta el primero.

Un abrazo

Amparo Gil dijo...
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EL FRANCOTIRADOR dijo...

VIEJO LOBO:

Estoy completamente de acuerdo con usted en sus apreciaciones históricas, esos siniestros personajes responsables de tanto dolor, de matanzas no sólo del bando contrario sino del propio, pero hay que pasar página, respetando por supuesto el légitimo derecho de quienes honestamente quieren recuperar los cuerpos de sus deudos víctimas de esos asesinos, para que descansen siempre dignamente. Lo dicho olvidemos a esos criminales como Santiago Carrillo, Valentin González "El Campesino", Enrique Lister o Dolores Ibarruri,ya han muerto, a pesar de que partidos como Podemos reivindiquen su legado de muerte y de terror como el de otros del presente como son los etarras, pero como dijo nuestro héroe Ortega Lara sobre el etarra Borinaga, tras su muerte y a pesar de haber sido su carcelero, esperemos que encuentren en la otra vida la paz que no tuvieran en esta.

Un beso Viejo Lobo.