viernes, 29 de diciembre de 2017

MALDITA LOTERIA.



Querido S:
            Imagino que Vuecencia conocerá cierta anécdota del Maestro Arcadí Espada, en un programa de radio. El caso es que la bella presentadora estaba hablando de lo malo que podía ser para Madrid la construcción de cierto complejo urbanístico destinado al juego, una especie de Las Vegas europeo.
            El Maestro, con su tono de voz, hay que reconocerlo, engolado de forma premeditada, dijo que a pesar de que el era un “pérfido calvinista” que no jugaba ni a la lotería su gran sueño era conocer Las Vegas. Esta afirmación desconcertó a la bella presentadora, que era precisamente lo que quería conseguir don Arcadi. Estoy seguro que cualquiera que lo oyera también sentiría lo mismo, porque el Maestro no parece desde luego una persona muy aficionada al juego, pero, como todo intelectual, que se precie intenta epatar, llamar la atención,  así son los genios.
            Como bien sabe Vuecencia, uno de mis amigos más brillantes, y del que nunca he hablado aquí es el “Gran Corso”, con mayúsculas y entrecomillado. Es un gran e insigne español, desgraciadamente un intelectual, al que siempre le recomiendo que siga con sus libros y no se meta en determinadas discusiones político-futbolísticas-sentimentales.
            Imaginad Sire, el “Gran Corso”, putañero entrañable. En una  época de mi vida, proveedor y consumidor de bebidas espiritosas, en “cristiano viejo”  cubateo vespertino. Es también sin embargo un provocador nato, lo he visto muchas tardes sentarse delante del ordenador para ver una determinada serie española, en la que la estética a la hora de presentar al elenco de actores que participan en la misma, tendría que estar contemplado en el Código penal.
            Pero sin embargo el “Gran Corso” cuando llega la época prenavideña,  que con su peculiar visión del calendario, fija a finales de septiembre de cada año, hace acopio, como si no hubiera mañana de lotería, de todo “sexo y condición”, que diría cualquier cursi de guardia.
            Recuerdo cierto año, en que me vi compartiendo lotería, a instancia del “Gran Corso”, con un conocido suyo que trabajaba en una gasolinera, donde paraba mi amigo  a repostar cada vez que iba a cierta ciudad castellana a pegarse alguna de sus comilonas interminables.
            Otro año me hizo jugar dos veces el mismo número, perjurando que por “sus cojones” tocaba ese año. Como podréis comprender, Sire, ante semejante argumento me tuve que rendir, aunque os tengo que aclarar  que el segundo décimo era compartido con el mismo, y como muestra de su infinita generosidad me lo regaló.
            Siempre al llegar estas fechas el “Gran Corso” cuando entra en cualquier restaurante o bar escudriña a ver si venden lotería, e incluso realiza alguna, educada, observación al dueño del local en cuestión si este no tiene lotería.
            Y este año no podía ser menos, y algunas veces me veo sumergido en esa vorágine de compra de décimos de lotería. Por ejemplo una tarde después de comer, y cumplir con la misión de cotizar un día más, el “Gran Corso” dijo que había una tienda de vinos en las afueras de la ciudad, regentado por una hermosa mujer de carnes agradecidas y turgentes,  que había caído rendida ante los encantos de mi amigo. La pobre incauta no sabía que este lo que quería era comprar el décimo de su establecimiento, y que según ciertas delirantes teorías del mismo era un número muy “bonito”. Con enorme brillantez, le compró dos a mitad de precio y otros dos gratis, igual que el Maestro Umbral, cuando compró una colonia cara, pero por un precio barato. El caso Sire, es que el “Gran Corso”, como caballero español que es dejo plenamente satisfecha en todos los aspectos a la citada Dama.
            Pero el ritmo era frenético, y después aún teníamos que ir a otra administración de lotería  para comprar otro número que había despertado el interés del “Gran Corso”. Pero sin embargo se produjo un desafortunado incidente en el que me vi envuelto de forma involuntaria. El caso es que como el citado establecimiento estaba en el centro de la ciudad, en el que resulta imposible aparcar, mi amigo tuvo que dejar el coche sobre la cera, pensando que iba a tardar unos pocos minutos y no habría ningún problema.
            Pero, Sire, ya sabéis que este Universo de caos  del que no se si formo parte o genero, me persigue, y apenas había entrado el “Gran Corso” a por la lotería, un policía municipal llego con su moto y me llamo la atención, decidí por ello sentarme en el asiento del conductor y como tenía las llaves poner el coche en marcha y quitar el vehículo de allí. Afortunadamente “El Gran Corso” apareció enseguida y pidiendo disculpas al agente, porque además, de forma indirecta,  este le dijo que le perdonaba una multa de cien euros, arrancó el coche.
            Pero sin embargo en ese instante el policía municipal dijo “poca educación vial”, y yo, que como sabéis, llevo en esta puta ciudad una lucha contra los vehículos no motorizados de dos ruedas (las bicicletas vamos), le contesté “sobre todo las bicicletas”. A partir de aquí la discusión subió de tono, menos mal que apareció otro agente, bastante más educado y calmo los ánimos, zanjó el incidente y lo que es más importante no nos toco pagar nada.
            En fin Sire, ya veis una persona como yo, creyente desilusionado, temeroso de Dios, pero sobre todo respetuoso con las fuerzas de Orden pública, como persona de orden que soy, me vi inmerso en una discusión policial debido a los desvaríos de este insensato, querido amigo por otro lado.  En fin yo no soy un “pérfido calvinista” como el Maestro Arcadi Espada sino un “pérfido pequeño-burgues”, bueno en realidad es mi gran sueño, pero sin embargo tengo determinados tics en mi personalidad que demuestran esa circunstancia.
            No entiendo como pudo pasar eso, pero ya conocéis los escrutables designios del “Gran Corso” en esta época del año que nos arrastran a situaciones insospechadas. Lo más curioso del caso es que una vez pasada la época navideña todo vuelve a su normalidad y se olvida de juegos, loterías y demás juegos de azar, porque no en vano es un “pérfido calvinista”.
            Seguid con salud. Saludos E.
            Besos desde la guarida.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

EL CULITO NAVIDEÑO.



Querido S:

         Imagino que Vuecencia conocerá, cierta leyenda urbana que cuenta que en cierta ocasión el gran escritor mejicano Octavio Paz convocó una rueda de prensa en Mexico DF, para desmentir que hubiera muerto, porque hacia algo más de una semana que ningún medio de comunicación mejicano hablaba de él.

         Yo pongo en duda esa leyenda, porque se, de primera mano que dirían los horteras, otra historia, esta absolutamente cierta, y también protagonizada por el maestro Octavio Paz, en la que habiendo acudido a Valencia en el año 1986 para celebrar el cincuenta aniversario del Congreso de Escritores Antifascistas de 1936, el ya maduro escritor quedo prendando de la belleza de cierta dama, bastantes años más joven que él. La señora en cuestión era la propietaria de cierta librería en el caso antiguo de Valencia y que despertó el interés de don Octavio. El caso es que dicha señora, que junto con el escritor, estaba en una charla con motivo del evento anteriormente citado, tuvo que abandonarla por otras obligaciones profesionales. Ante lo cual, Octavio Paz se acercó a ella y cogiéndole la mano, con delicadeza, le dijo, mirándola a los ojos “por favor no me diga que se va”.

         Y esto que os he contado es absolutamente cierto, lo cual tampoco significa que niegue la veracidad de la primera historia.

         Todos los genios, y por supuesto los clásicos como el insigne escritor mexicano, tienen algo de egocéntrico, hecho normal. Pero sin embargo no solamente ellos, incluso personajes o personajillos que pueden estar aún más pagados de si mismos que estos grandes genios.

         Yo, sería un ejemplo. Tengo que reconocerlo Sire, soy un fantoche, pero es que  me enorgullezco de ello, y además mi nueva faceta docente ha agudizado este defecto. Pero sin embargo a un tiempo y en calidad de escolástico impenitente que une lo material y lo espiritual, puedo experimentar a la vez pensamientos libidinosos pero también candorosos y sumo afecto entrañable.

         Os explico Sire, cuando voy por la calle y me cruzo con alguna bella señora, me tomo la molestia en mirarle sus posaderas, glúteos, donde la espalda pierde su casto nombre…su culo vamos, y lo que es más si esa parte de su anatomía es bello y hermoso, despierta en mi un sentimiento de cariño paterno-filial y pienso en la Navidad.

         Efectivamente, aunque parezca extraño asocio la Navidad con el bonito culo de una dama. Incluso en algunos momentos asoma una furtiva lagrimilla de emoción por mis ojos, aunque como Vuecencia sabe, los hombres no lloran. El caso es que me gustaría saber porque produce ese sentimiento en mi, pero en todo caso tengo que deciros que es un sentimiento bello y hermoso. Me hace recordar navidades pasadas, momento mágicos….culitos entrañables, con perdón de la expresión.

         Pero aún así, no soy más que “un pobre infeliz, que gime como una ramera”, en feliz y brillante definición del Maestro Viejo Lobo. Uno, como he dicho tantas veces en esta extraordinaria bitácora, tiene la suerte de tener amigos como el Viejo Lobo, el Señor Aspirante o el Príncipe, que, como personas íntegras y cabales, me saben bajar los humos y mantenerme a raya.

         Pero aún así, lo reconozco, algunas veces me dejo llevar por mi carácter egocéntrico, que se mira y remira en el espejo, que puede tardar más de un día en elegir la ropa que se pondrá en la siguiente jornada.

         Os voy a contar un sucedido, o anécdota. Hace unos pocos días me encontraba con el Viejo Lobo en un conocido restaurante, por cierto frecuentado por hermosas señoras. El caso es que le pedí a mi buen amigo un favor, ya que como iba a ir al cuarto de baño y tenía que pasar por un pequeño pasillo de misas y sillas, le dije a mi amigo, que por favor me mirase el culo a ver que es lo que le parecía.

         Lo sorprendente es que el Viejo Lobo me miro un instante con indiferencia, sin prestar el menor interés a semejante propuesta.

         Yo, la verdad, es que manejo varias opciones:

         1-Ya me había mirado el culo con anterioridad y  no había despertado en él la menor admiración, así que como buen amigo  prefirió mostrar indiferencia.

         2-Como en la primera opción me había mirado ya el culo, y le había parecido interesante, pero como buen amigo para no alabar mi desmedido ego, ni despertar mis bajos instintos prefirió mostrar indiferencia.

         3-Y por último, la más simple, mi querido amigo pasaba absolutamente de mis chorradas, pero como buen amigo prefirió también mostrar indiferencia para no molestarme.

         En fin Sire, como veréis elija la opción que elija,  mi amigo siempre  lo que hace lo hace por mi bien, y como mínimo nunca quiere hacerme sentir mal.

         Pues bien precisamente por eso mi ego, ya desmedido de por sí, se siente más engordado que nunca. Puedo presumir de tener un gran amigo, no sólo eso, un lujo de amigo. Por eso como don Octavio Paz en esa anécdota apócrifa, quisiera desmentir que haya pasado a mejor vida porque nadie hable ni siquiera mal de mí.

         Saludos. E.
         Seguimos sobreviviendo.
         Besos desde la guarida.


miércoles, 25 de octubre de 2017

TENGO UNA OPOSICIÓN QUE APROBAR.



Querido S:
            Imagino que Vuecencia, conocerá la célebre anécdota del Maestro Pio Baroja.
            Cuenta la leyenda que en cierta ocasión un periodista le preguntó, qué opinaba de Dostoyesvki. Y Baroja contestó “Dostoyesvki, ¡joder que tío!. Así de simple, y de profundo, frase corta, rotunda,  y además trascendente, no se por qué, en verdad, pero es así, trascendente y única.
            Son frases de difícil interpretación, pero que dichas por un intelectual y clásico de nuestras Letras, no quedan ni ridículas,  ni fuera de lugar.
            El caso es que el Maestro Viejo Lobo, ha vuelto a triunfar en su actividad laboral dentro de las Administraciones Públicas, donde trabaja desde hace casi tres décadas, porque yo califico como triunfo el conseguir su propósito de asaltar con denodado esfuerzo, pero sobre todo con una impecable brillantez las más altas cotas del escalafón funcionarial. Y su victoria viene dada por la suficiencia y la  admiración que produce en el vulgo que renuncie al enojoso oropel del reconocimiento por su eficacia en la cosa pública, en eso esta su innegable victoria.
            Por ello durante estas semanas de preparación oposística, El Viejo Lobo, ante cualquier pregunta siempre respondía lo mismo, “tengo una oposición que aprobar”, sentencia, tajante, que alguien tan ignorante y asilvestrado como yo nunca ha llegado a entender, pero que le ha servido para salir airoso de cualquier situación.  No me cansaré de repetirlo, “SIMPLEMENTE EXTRAORDINARIO”. Si le hacia mención a un determinado artículo periodístico que consideraba de su interés, contestaba  “tengo una oposición que aprobar”, que le preguntaba si había oído el comentario de mi admirado Federico “tengo una oposición que aprobar”, que alguna dama buscaba sus favores “tengo una oposición que aprobar”, que le hacia alguna recomendación sobre donde viajar “tengo una oposición que aprobar”.
            Yo, como torpe escolástico, me ha costado bastante tiempo, mimetizarme en ese Universo sublime de distanciamiento, animosa melancolía y alegre tristeza, de intelectual falsamente decadente, para así poder utilizar de forma adecuada las artes del Maestro Viejo Lobo.
            El caso es que con mi espíritu de Polichinela de saldo, y con mi mentalidad de niño inmaduro, le he cogido el gusto a la frase de marras, ¡sí joder!, yo también y además me saca de cualquier atolladero, especialmente si me hacen alguna pregunta incómoda, sobre todo en lo referente a cuitas de tipo no confesable.
            Pero lo peor no ha sido eso sino que uno de los heterónimos, en concreto Osmín, hace un uso torticero del mismo. Sire, vos sois conocedor, del comportamiento, inmaduro e infantil de este ente desvalido, como usa la palabra Amor, en cualquier tipo de conversación, sin importarle nada las consecuencias. También sabéis de los reiterados fracasos en sus relaciones con las señoras.  Su enfermizo miedo al compromiso, a perder eso que él en su fuero interno considera independencia, que lo único que enmascara es un miedo aterrador a la responsabilidad.
            Osmín pudo haber sido en el mejor de los casos y lo que en vulgo de nuestro señor Jesucristo se llamaría un “putañero sentimental”, porque en el fondo como dice el propio Viejo Lobo, no es más que un “pobre diablo” que tiene miedo hasta de sus propios sentimientos. Por cierto, que gusto siento al plagiar de forma plena al Maestro, usando no sólo expresiones habituales en él, sino que también me apropio del espíritu de sus palabras,  ya lo dijo alguien, todo lo que no es arte es plagio. Y evidentemente esta entrada, ni esta modesta bitácora son arte.
            Vos, como persona leída, conocéis lo que le dijo el gran Miguel Delibes al Maestro Umbral “Paco, es que tu escribes como meas”. Desgraciadamente yo ni escribo como meo, ni meo como escribo, en todo caso aspiro a ser un humilde bufón de corte que sigue llorando, como una ramera de baja estofa, sus penas al anochecer.
            Pero en todo caso si alguien me preguntase que opino del Viejo Lobo, sólo podría contestar “ ¿El Viejo Lobo?....joder que tio”.

            Seguimos sobreviviendo.
            Seguid con salud. Saludos E.
            Besos desde la Guarida.

miércoles, 11 de octubre de 2017

HITOS PRINCIPESCOS.

Querido S:

   Vuecencia como persona cultivada, conoce ciertas circunstancias jocosas, a la vez que curiosas de dos auténticos genios de nuestra cultura.

   Cuenta la leyenda que el Maestro Josep Pla, pensaba en su madura ingenuidad, que el régimen de Franco caería antes que el de Marcelo Caetano en Portugal, por lo que decidió enviar todos parte de sus ahorros a ese país. Pero como todo el mundo sabe ocurrió lo contrario en 1974 la “Revolución de los claveles”supuso el fin de la dictadura portuguesa, y sin embargo Franco no dejo el poder hasta su muerte en 1975. Esta fue la razón por la que Pla termino despotricando del régimen comunista de Portugal, lo que supuso que todo el progrerio casposo catalan, valga la triple redundancia, le tuviera ojeriza y nunca permitiese que el viejo Maestro obtuviese el Premio Nacional de las Letras catalanas.

   Asimismo Salvador Dalí, cuando fue a realizar su examen final en la Academia de Bellas Artes de Madrid, además de presentarse con una chaqueta de un color chillón y con una gardenia en la solapa, se negó a realizarlo diciendo que ese tribunal no lo podía evaluar ya que el sabía más que todos ellos juntos, tras decir esto dio media vuelta y se fue.

   Dos genios catalanes, del Ampurdan, es decir españoles.

   Uno incluso cuando tiene un resbalón de tipo histórico-intelectual, como es el caso de Josep Pla, sabe salir airoso del trance y otro, Dalí, monta un buen pollo a la hora de hacer un examen final.

   El Príncipe, español de pro, auténtico genio de nuestras existencias, sabe perfectamente mantener la compostura en situaciones complicadas, tanto si se trata de una caída física, como en un examen.

   Estas pasadas Navidades, tuve a bien compartir mesa y mantel con el susodicho Príncipe y otros conmilitones de similar capacidad gastronómico. El caso es que el Príncipe, como siempre, esa noche y dadas las festividades, estaba especialmente desatado en cuanto a brillantez e ingenio, por supuesto la velada se nos hizo corta y decidí llevarlo, a un conocido local, no de distracción, que si de perdición, donde la especialidad son bebidas espiritosas, aunque yo sólo tomo zumos y agua. Este local, es pulcra y profesionalmente dirigido por mi otro amigo, pues sabed Sire que yo sólo tengo dos amigos.

   Así pues resulta que este local esta cerca de mi casa por lo que tras la cena fuimos en mi coche, y lo tuve que dejar en el garaje. Ciertamente la noche no acompañaba climatológicamente hablando además se daba la circunstancia que el Príncipe había mezclado, sabiamente, y sin que sirva de precedente las bebidas que habíamos consumido en la cena, en mi caso sólo bebí vino, tinto y del bueno, como Dios manda. Mi amigo a pesar de eso como siempre mantuvo no sólo las formas si no además su brillantez conversadora, captando la atención de las damas que habían acudido al evento. Por ello cuando dejé el coche en el garaje y nos dispusimos a subir la cuesta de salida a pie, el Príncipe tuvo un pequeño traspiés, cayendo al suelo, yo por supuesto alarmado corrí en su auxilio, preocupado pero sin embargo el Maestro había salvado el trance, pues una pequeña petaca que llevaba en el bolsillo trasero había amortiguado de forma más que considerable el impacto del choque. Observad Sire, como el Príncipe astutamente siempre lleva una petaca pues a la hora de tomar, lo que coloquialmente se llama cubata, ve disminuido el correspondiente gasto pecuniario ,ya que al llevar whisky en el citado recipiente, este dispendio económico se reduce al consumo de la correspondiente Coca-Cola, en fin un auténtico genio. Pero es que además una vez que estábamos en el local de mi otro amigo, con autentica delectación por mi parte, por compartir velada con ambos camaradas, el Príncipe pidió simultáneamente una determinada cerveza y un whisky de Malta, creo recordar, porque soy un auténtico ignorante en cuanto al conocimiento de dicho tipo de bebidas, además compró un libro de la generosa biblioteca que mi amigo del local ha ido formando tras sucesivos trueques. En fin, como siempre extraordinario. Pero no queda ahí todo, tras esta demostración de onanismo espiritual y gatuno, el Príncipe a pesar de que yo, de forma previsora lo había cogido del brazo, habida cuenta que en este caso la rampa de entrada al garaje teníamos que andarla de forma descendente, pues a pesar de ello el Príncipe, sin duda alguna preso de su enorme entusiasmo dio de nuevo con sus huesos en el suelo aunque entre que yo lo sujete y el supo caer de forma adecuada los daños fueron mínimos. Triple victoria en esa noche navideña de las Letras patrias.

   Pero aún hay más. Hace unos pocos días el Príncipe acudió al segundo examen de una prueba selectiva para subir en el escalafón administrativo de nuestra amada España. Ese día habíamos quedado para comer, sin embargo a pesar de que cualquier otro estaría azorado, preocupado, o en vulgo de nuestro señor Jesucristo, acojonado, el Maestro estaba sereno, brillante, manejando con destreza los tiempos.

   Tuve el honor de acompañar al Príncipe al hecho académico-filosófico-intelectual más importante que los siglos han visto.

   El Príncipe, como un nuevo héroe clásico, despertaba el fervor de las masas que nos íbamos encontrando a nuestro paso, yo, torpemente, apenas podía fijarme en las hermosas damas que nos íbamos encontrando por el camino, ni siquiera podía compartir con él mis cuitas en el mundo del Amor, porque aunque el Príncipe, como siempre generoso conmigo, intentaba atenderme, las gentes le paraban para rendirle pleitesia. Por ello cuando llegamos al lugar del examen y mientras esperábamos, el Príncipe me abrumo con una nueva muestra de afecto y cariño hacia mi humilde persona. Vuecencia, no dará crédito a lo que os voy decir que me propuso el Príncipe, me dijo que si quería entrar en su lugar. Sólo os puedo decir que me sentí enormemente honrado, pues mi amigo quiso compartir su gloria imperecedera conmigo, quiso hacerme partícipe de ese momento de gloria de la Historia de España, nuestra Patría, nuestro honor, nuestra dicha, aquello que nadie nos puede dar ni nadie nos puede quitar.

   El Príncipe en persona me otorgo el privilegio de compartir honores.

   Os podeis imaginar, al Tribunal, un grupo de “pobres infelices” que diría el Maestro Viejo Lobo, dilucidando que nota poner a una persona con más conocimientos que todo el que pudieran tener los susodichos tribunos juntos en muchas vidas.

   Lo que es más a modo de colofón os quisiera contar, una anécdota en relación con este hecho. El Príncipe, se cruzo con uno de los miembros del tribunal, en este caso, una hermosa dama, y como el Príncipe tiene ese espíritu lúdico-hedonista-festivo, en vez de preguntarle que cuando cuando le tocaba entrar, le pregunto que cuando le tocaba.....actuar. Así, efectivamente, perdón por la redundancia tan odiada por el Maestro Paco Umbral, pues el creía en la economía del lenguaje, y en la brillantez de las expresiones. Pues como os comentaba el Príncipe, figura renacentista, o de la Grecia clásica, que por error ha ido a parar a esta época, tiene una visión solemne, festiva y en algunos casos incluso de brillantez sainetesca, de situaciones, que para otros serían de enorme presión.

   Como os decía los genios , como Josep Pla y Salvador Dalí, tienen formas inesperadas y desconcertantes de actuar en situaciones que para el resto de los mortales serían difíciles de asumir. El Príncipe supera todo esto, por eso protagoniza Hitos Principescos.

   Seguimos sobreviviendo.

   Seguid con salud. Saludos E.


   Besos desde la guarida.


domingo, 16 de julio de 2017

¡¡UN POBRE INFELIZ!!

Querido S:

Imagino que Vuecencia como persona cultivada, al contrario que yo, conocerá la anécdota que protagonizaron Terenci Moix y Josep Pla. El caso es que llevaron al entonces joven escritor a la casa de don Josep, y cuando se lo presentaron el Viejo Maestro le dijo “me han dicho que es usted maricón” y Terenci le contesto “sí para servirle”, porque el entonces, joven escritor estaba emocionado por haber despertado la admiración del Viejo Maestro.

Las últimas entradas de este terapéutico, blog han desbordado el inmenso talento acumulado por parte del Viejo Lobo, he tenido el honor de ser calificado como “pobre hombre”, por el Maestro, algo que para mi es extraordinario,algo que me emociona, porque mis innumerables fracaso en el Amor, han servido para que el Viejo Lobo, escriba mejor que nunca.

Imagino, Sire, que habréis reparado en que he escrito la palabra “Amor”, con mayúsculas, algo que ya anuncie en mi anterior post. Esta circunstancia ha despertado la justa indignación del Viejo Lobo, y lo que es más en unos de nuestros últimos almuerzos, antes de beber ninguna copa de Viña Pomal, me dijo, que no tenía lo que que hay que tener para defender que yo creo en el Amor y que por eso lo escribo con mayúsculas.

Así que Sire, no me ha quedado otra opción que escribir esta entrada en la que trato de dar lo mejor de mi mismo, un humilde mochilero de las letras haciendo frente al desafío del Viejo Lobo. He tenido que consultar con mis edecanes heterómicos, a saber, el susodicho, Polichinela y Osmin. Y aunque son diferentes caras de un mismo Universo, me han aconsejado un tanto atropelladamente, con su léxico infantil, atropellado e inmaduro, como son sus infantiles mentes, que adelante.

El Susodicho me decía, que es mejor amar y haber perdido que no haber amado, todo ello poniendo a todo volumen canciones del gran Luis Miguel.
Osmín, me comentaba, que era una buena idea esa entrada, además iba a utilizar ese argumento,en su enésima cita con alguna dama de esas que salen huyendo tras aguantar en el mejor de los casos diez minutos, con semejante personaje, entrañable, pero personaje que tendría que ser de ficción, pero que por desgracia es absolutamente real.

Polichinela, el más vitalista y dinámico de los tres, me dijo que por supuesto, que hay que defender lo que sea en relación con el Amor, con tal de que tengamos derecho a decir una sola palabra de nuestro libreto, ante la dama en cuestión, y lo que es más aunque no nos dejasen declamar una sola cita de nuestro diálogo, siempre hay que estar en el escenario, retirando los decorados del anterior acto para pasar al siguiente, la cuestión es estar.

Como veréis, mis heterónimos me han puesto fácil, la decisión, siempre tan contradictorios en su coherencia, porque el Amor, es contradicción, entre lo instintivo y lo real.

Por otro lado también las opiniones al respecto que me han dado el señor Romaguera, y el señor Aspirante, me han terminado de convencer. El primero, Romaguera, el más prosaico, dice que no hago nada por el Amor que sólo hablo “boquilla”, pero nunca en la práctica. Por otro lado el señor Aspirante, directamente dice que soy doblemente insensato, porque hablo con doble ligereza del Amor, porque no lo conozco, y lo que es peor no quiero conocerlo.

También estas dos opiniones contrarias a mí me han animado a hablar del Amor con mayúsculas.

Sire, soy un profundo escolástico, que piensa que todo en este mundo y lo que es más el mundo se divide entre lo espiritual y lo material, pero siempre predominando lo espiritual, que es el verdadero motor de la Humanidad. El perfecto compendio y mezcla de todo este es el Amor, es un sentimiento, pero también es una actitud. El Amor, es el único concepto que encarna el ideal escolástico, no se engañe Sire, es así, el romanticismo no son más que ideas de saldo, edulcorantes, engañabobos frente a lo que es el Amor. Porque tenéis que existir que solo existe un Amor, somos pocos los que estamos en su secreto, en su verdadero significado, sólo podemos hablar del Amor, aquellos que lo conocemos, para lo bueno y para lo malo.

Y el Amor, es tan maravilloso, que quien lo conoce, verdaderamente, puede hablar del mismo sin tapujos, da lo mismo, que sea mendigo, que príncipe, proletario que capitalista, sabio o ignorante, incluso alguien aún menos que un ignorante, un “pobre infeliz”, como yo, como acertadamente me definió el Viejo Lobo. Decía el Maestro Boadella que el teatro es un oficio de “putas, maricones y cabrones”, pero en el que las putas son Vírgenes, los cabrones héroes y los maricones hacen de don Juan. Pero sin embargo en el Amor, y estaría de acuerdo conmigo el gran Boadella, todo es real, nada es falso, lo que se hace por Amor, es verdadero, los personajes de ese Universo son lo que dicen ser.

Eso es el Amor, lo mismo y lo contrario, la tristeza y la alegría a un tiempo, el éxito y el fracaso con pocos segundos de diferencia, todo es real y verdad, como decía Lope, eso es el Amor quien lo probó lo sabe.

Y desde esa infinita generosidad que tenemos los que conocemos el Amor, ofrecemos nuestro humilde magisterio a quienes lo quieran conocer. Igual que Terenci Moix le dijo al Maestro Josep Pla que efectivamente era maricón “para servirlo”, le digo al Viejo Lobo, al Señor Aspirante y al Señor Romaguera, que aunque tienen una sabiduría inabarcable incluso en el ámbito del Amor, que este “pobre infeliz”, les iluminará torpemente en el Universo, infinito, extraordinario, hedonista, idealista del Amor.

Seguid con salud.

Besos desde la guarida.

Saludos. E.