jueves, 24 de noviembre de 2016

FRACASANDO MEJOR.

Querido S:

          Como Vuecencia sabe, el querer es un sentimiento, no un estado de ánimo. Los clásicos decían que la diferencia entre un sentimiento y un  de estado ánimo, es que el primero permanece mientras que el segundo es algo transitorio. Pensamos, en nuestros delirios de rapsoda fracasado, que no se puede querer si previamente no se ha estado enamorado, es algo impepinable,  el querer es un sentimiento como os he comentado, mientras que el enamoramiento es un estado de ánimo, es decir algo temporal, pero no se puede dar uno sin el otro sin enamorarse no se puede querer. La pasión, el  amor, es el primer paso para querer, es lo que nos permite agarrarnos a un sentimiento que sí permanece, que forma parte de nosotros, pero que también depende de nosotros que permanezca.

          En nuestra juventud, a Vuecencia, al igual que a mí, y de forma obligada por supuesto, nos tocó leer con apenas  veinte años el libro de Samuel Beckett “Esperando a Godot”, un auténtico peñazo,  por necesidades del servicio, en esta caso de COU, un plomazo y que despache rápidamente y sin el menor interés por ello cuando lo termine sentí unas enormes ganas de tirarlo por el balcón, pero, y a pesar de los años transcurridos, aún lo tengo en casa, para saber lo que no tengo que volver a leer.

          Sin embargo nuestro amado Príncipe, gato decadente y excelso a un tiempo nos descubrió hace unas pocas semanas otro libro de Beckett titulado “Rumbo a peor”, catálogo del pesimismo vital, donde leí unos versos  que describirían, de forma acertada nuestro desventurado devenir en el complicado campo del Amor.

Siempre intentándolo. Siempre fracasando.
No importa. Inténtalo otra vez.
Fracasa otra vez. Fracasa mejor.
         
Efectivamente Sire, así ha sido y desgraciadamente es nuestro devenir amoroso y lo peor, es posible que también será. Como bien sabéis hasta hace no mucho tiempo nos creímos enamorados de falsas Princesas, que nunca fueron tales y ni si siquiera estuvimos enamorados de ellas. Esas inexistentes historias de amor, nunca tuvieron  la entidad de ser un fracaso, porque hasta para fracasar hay que tener cierta entidad.

          Pero afortunadamente otras Princesas, estas verdaderas, nos sacaron de nuestro engaño, nos salvaron, airearon una estancia cerrada y con un montón de trastos viejos. Porque tenéis que saber una cosa Sire, no hay Princesas malas solo las hay buenas, y Ellas son las que nos han salvado, aunque ni siquiera lo quieran reconocer y es posible que tampoco lo sepan. Ellas nos han enseñado a dar lo mejor de nosotros y no lo peor, a luchar,  y también, por qué no, a sufrir, porque en el Amor de verdad también se sufre. En definitiva Sire, como os decía nuestro devenir amoroso no ha sido lo que se dice un pleno de éxitos, más bien fracasos, pero es que últimamente ni siquiera eso,  por fin ahora, gracias a Ellas estamos de nuevo recuperando el pulso, reaprendiendo a amar, que significa eso simplemente y llanamente amar, ya lo dijo Oscar Wilde “a las mujeres no hay que comprenderlas si no amarlas” y en eso estamos, amando a las Princesas que nos han sacado del agujero, aunque fracasemos en el intento, pero como decía Beckett, esta vez fracasaremos mejor, porque, pienso yo,  habrá merecido la pena fracasar de nuevo.

          Seguimos sobreviviendo, gracias a  Ellas, de momento.

          Seguid con salud. Saludos E.



          


martes, 20 de septiembre de 2016

PREFIERO QUE ME LLAMEN MARICÓN.

Querido S:

Vuecencia, como persona instruida, conoce esa célebre anécdota de don Juan de Borbón, y que según cuenta la leyenda, cuando este, en los años 40, se encontraba exiliado en Estoril, uno de sus edecanes, le dijo, "señor el Caudillo se ha referido a usted como el Pretendiente", don Juan contestó, muy malhumorado, "prefiero que me digan maricón antes que pretendiente".

Sire, vos sabeis el gran amor que siento por mis amigos, a pesar de ser unos perdidos intelectuales, entre ellos esta el Señor Aspirante, gran amigo, con sangre de castellano viejo por parte paterna y de genio nazari y actitud veroborreica, por parte materna. Es un gran español, un faro para mí, en un montón de cosas, mi admiración por llega a la idolatría, aunque tenga ciertas minusvalias futbolístico-políticas, pero que debido, precisamente, a que es un intelectual forma parte de todo el atrezzo mediático-filosófico que le gusta montar para hacerse más visible, de forma discreta.

Siempre he admirado en el señor Aspirante, esa infinita paciencia y comprensión hacia mis heterónimos, Tulio, Osmín y Bernardo, auténticos seres patéticos, carentes de moral, no por incapacidad si no por devoción ética, lo cual, si cabe los hace más despreciables. El Aspirante soporta con estoicismo sus "sordidas historias" de falsos amores, de inexistentes damas que los llevan a mal traer, incluso mi amigo les rie las gracias y los invita a renombrados "agapes" lúdico-laborales, donde afortunadamente su presencia ha impedido que estos personajes hayan intentado seducir a alguna incauta señorita.

Recuerdo con gran delectación cierta cena, en la que mi propia me había permitido, con gran generosidad por su parte, acompañar a mi amigo y a mis heterónimos como despedida del curso laboral. Fue una gran noche, aunque cierta "sujeta" que presta sus servicios en el templo del saber, ciertamente, no se como ni por cuanto tiempo, realizo cierta ripio, de indudable mal gusto y que al resto de señoras, todas ellas auténticas damas, les produjo cierto azoramiento. En fin Sire, yo veía al señor Aspirante desenvolverse con gran y brillante soltura entre la diferente grey que nos rodeaba. Observad Sire, la brillantez del Maestro que declamó, sí declamó, cierta relato sobre la compra, eso sí a bajo coste, y transporte de aceite a granel, ni siquiera estoy seguro de que fuera aceite, pero estaba extasiado por la forma en que relataba este sucedido y como había conseguido captar la atención de todo el auditorio.

Vuecencia, ya sabe como se las gastan estos intelectuales, como ya dije en otro post, se les permiten cosas que a otros no se nos permiten, pero en el caso del señor Aspirante, me rindo, ante su elocuencia, su brillantez oratoria y sus rapidez de reflejos a la hora de contestar,

Sin embargo hace unos días estaba manteniendo una discusión bizantina, como las que suelo tener con el Maestro, es decir no sabemos como empezó, ni tampoco recuerdo como terminó, en todo caso no tenía una finalidad importante, ni tampoco buscábamos el llegar a ninguna conclusión, sólo hablar por hablar, medir nuestras oratorias, ver en materia escolástica quien la tenía mas larga, pero sin embargo el señor Aspirante cometió un pecado, imperdonable en otra persona, no en él claro. Sire, me llamó "intelectual" sí "intelectual", entre comillas, no hay peor, falta, ofensa insulto, para mí. Cuando oigo esa palabra me hecho mano a la cartera, se me funden los plomos.

Como Vuecencia sabe, durante mi vida he mantenido dos grandes luchas, una alcanzar el ideal escolático de unir el mundo espiritual y el físico, con predominio, por supuesto del espiritual, como ateo que soy y otro nunca ser un intelectual, ya sabe, seres relativistas, timoratos, responsables del retraso espiritual y físico de la Humanidad, agufiestas, nuevos savonarolas de saldo, enemigos de la fe y del ateismo, poseedores de una cursileria y pedanteria incabable e inabarcable. Ya se Sire, que mis amigos el señor Aspirante, el Viejo Lobo y el Príncipe, son los más acérrimos intelectuales, aunque son lo contrario de todo cuanto os he explicitado, pero son la excepción que confirman la regla. Asi que como don Juan en esa famosa anécdota prefiero que me llamen maricón antes que intelectual.

             
              Seguimos sobreviviendo.
              

              Seguid con salud. Saludos E.




sábado, 10 de septiembre de 2016

EL TROTE COCHINERO.




Querido S:

Vuecencia conoce la cita del gran Josep Pla "la vida es una escuela de modestia", el Viejo Maestro era un gran excéptico y a ratos incluso pesimista. Pensaba que todas las miserias del ser humano quedaban reducidas a la nada ante la infinitud de la vida, él sabia que todos nuestras pequeñas cuitas, circunstancias que nosotros llamamos problemas, no eran más que nimiedades ante lo que supone la temporalidad de la existencia terrena, tal vez don Josep podría ser como un escolástico a tiempo parcial, porque a pesar de un pensamiento como este, tan trascendente, le encantaba gozar de esas pequeñas cosas que acaban siendo esas grandes cosas, como por ejemplo el sabor de un buen pescado, sin necesidad de tener que sazonarlo precisamente por eso, o de la visión de una hermosa señorita por la calle.

Pues bien, mi amigo, el Viejo Lobo, a pesar de ser un gato profesional no deja de participar de esos pequeños gozos, pregonados por don Josep. Decía también el Maestro que las gentes gatunas, precisamente por ser de interior eran un tanto lentas en sus reacciónes. Sin embargo el caso del Viejo Lobo no es así. Aunque mesetario de pro, imagino que los largos años de estancia en este pequeño villorio de mediocridad, eso sí con mar, que es Valencia, han producido en el mismo que sea una de las personas más rápidas que conozco a la hora de responder, fabular o dramatizar el más aburrido de los hechos.

Cuenta, el también Maestro, Viejo Lobo que después de volver de sus vacaciones, los mecanismos de puesta en marcha de todas sus sinergias mentales se producen lentamente. En verdad tan brillante aseveración, no intenta justificar nada sino lo que pretende es ilustrar una filosofia de vida.

El otro día me encontraba con él despues de un opíparo almuerzo en las cercanias del puerto, acompañado por un vino travesero pero noble al paladar, cuando nos dispusimos a cruzar de una cera a otro, sin embargo se produjo un hecho que a pesar de ir acompañado de un racionalista como el Viejo Lobo, este no pudo preveer, y fue que a mitad de cruce el semáforo se puso rojo y aunque estaba lejos venía un coche a gran velocidad. El caso es que por supuesto ambos dos tuvimos que aligerar el paso, yo, modestia a parte con gran donaire y prestancia, porque como Vuecencia sabe vivo de físico, y aunque yo no pudiese percatarme podría haber alguna dama escondida en algún sitio cercano que pudiera estar mirando, por lo que nunca hay que perder las maneras.

Sin embargo el Viejo Lobo, con ese dandismo tan propio de los intelectuales como él, no sólo no mantuvo la gallardia en su apostura sino pergeño un ritmo corretil al que yo llamo trote cochinero, impropio de un español de pro como el Maestro. Cuando llegamos a la otra cera, a pesar de mis recriminaciones, el Viejo Lobo, como si no hubiera pasado nada, me hizo una sucita, pero brillante y prolija explicación de porque, aparentemente, había optado por una postura tan ridícula a la hora de correr. Fue simple, aún no estaban puestos todos los mandos mentales en marcha, lo cual, entre vos y yo, Sire, se que es falso de toda falsedad, la razón aún más simple, es que como ciertos convencionalismos puestos por nosotros mismos, no son más que tonterias que no van a ninguna parte, la existencia, es gozo, alegria, diversión, placer en el sentdo más honorable y pagano de la expresión, las penas pueden venir solas o traidas por nosotros mismos, pero nosotros podemos ser portadores de la alegria. Todo es más simple, el Viejo Lobo, como siempre, ha entendido mucho mejor que yo incluso a mi Maestro Josep Pla, "la vida es una escuela de modestia".

Seguimos sobreviviendo.

Seguid con Salud. Saludos E.

 

jueves, 8 de septiembre de 2016

LOS NEGROS NO VOTAN.





Querido S:

Vuecencia, como persona ilustrada, imagino que conocerá la famósa anécdota de Alfonso XIII, el caso es que el Rey se encontraba en San Sebastian con Pedro Rodriguez de la Borbolla, ministro de Instrucción Pública, sevillano de pro, y el monarca le dijo "mira Perico, la prensa dice que en Sevilla hay 46 grados a la sombra" a lo que el susodicho contestó "majestad la que me estoy perdiendo".

Y es que Sire, si hay gente poco de fiar y con quien siempre hay que tener la guardia alta, son los intelectuales, ya sabe Vuecencia, ellos estan por encima del bien y del mal, ellos no follan, hacen el amor, no se tiran pedos, tienen flatulencia, no cagan, defecan. Así son ellos, tienen patente de corso para decir lo que quieran y cuando quieran.

La mayoría de mortales que estuvieramos en la misma situación que un intelectual no tendríamos el mismo tratamiento. Pero sin embargo y como divisa, signo distintivo de mi compleja personalidad, os tengo que decir que los únicos amigos que tengo en esta vida dignos de llamarse así son intelectuales, a saber, El Viejo Lobo, el Señor Aspirante y el Príncipe, como siempre en casos como estos recurro al Maestro Boadella cuando dice "que sería yo sin mis contradicciones".

Hoy he tenido el honor de compartir mesa y mantel con el Príncipe, persona letrada, de compleja simplicidad española, amigo de sus amigos, auténtico "bon vivant" entre las señoras, pero que como caballero español saca las fotos de su prole para acreditar fehacientemente que se haya felizmente en concubinato.

El Príncipe utiliza palabros de muy dificil compresión para mí, que siempre contribuyen a aumentar mi escaso acerbo cultural. Pero al fin y al cabo la cabra tira al monte y se le acaba viendo el pelo de la dehesa es decir es un intelectual. Hoy de vuelta en su vehiculo, empezo a hablar de Richard Nixon, y un montón de cosas, pero como sabe Vuecencia, yo, como persona simple, estaba en mis aún más simples pensamientos, cuando dijo ante mi sorpresa y sobresalto lo siguiente "los negros no votaron en Florida en las elecciones presidenciales de 2000", ya ve Vuecencia donde acaba todo, esa pose de dandy que caracteriza a estas gentes dadas en llamarse "intelecuales", les puede, reparad Sire, en que ante semejante disparate hice un repaso mental de las últimas horas junto al Príncipe, comí con él, no pedimos vino, ni siquiera llevaba su famosa petaca que suele contener algún bebida de considerable gradación, eso si de impecable calidad. Salvo que aprovechando el momento en que entré al cuarto de baño aprovechará para darle unas caladas a un "cigarrillo de la risa", pero tampoco olia a costo el interfecto.

Tengo que reconoceros Sire que perdí lospapeles y le hice ver que tendría que practicar con más fruición pero cambiando de mano el noble arte del onanismo artesano-espiritual, Ve Vuecencia ya escribo engolado como ellos en vez decir "hacerse una paja" he utilizado un montón de palabros, si palabros, para decir eso.

El caso es que ya ve Vuecencia en que termina todo, estos intelectuales "no son de fiar" como le decía el Caudillo a Serrano Suñer. En fin hacedme caso nunca fiaros de los intelectuales, son así no lo pueden remediar, decadentes, exhibicionistas, relativistas, altaneros, en fin son lo que son.

Seguimos sobreviviendo.

Seguid con salud. Saludos E.


domingo, 24 de julio de 2016

EL ÁGAPE.



                              
Querido S:

Como Vuecencia sabe, España sería un país estupendo sino estuviera lleno de españoles. Sí, efectivamente, esa raza de facinerosos, sectarios y desarrapados, con multitud de características en lo malo, en la que yo destacaría sobre todo una, que la descubrí hace tiempo, que es el de la envidia miserable, y que consiste no en desear de forma malévola algo que otro tiene, sino en envidiar a quien no siente envidia.

Por eso Sire, yo como español de pro, os tengo que decir que no me correspondo con el astado medio nacional que pulula por la rue, porque no siento envidia malsana por quien posee dotes, atributos o virtudes que yo no tengo, sino que además no tengo ningún problema en reconocer estos en otros y es que además me enorgullezco de que personas a las que aprecio tengan esas habilidades que no tengo.

Así pues hay mucha gentuza o gentucilla que se pone de los nervios cuando alabo al Viejo Lobo, observad Sire su indigencia ética-intelectual. Y además de la mismo que esta chusma este viajada o leída es indiferente. Pienso que lo que ocurre es que aunque, según ellos, dicen tener muchos amigos, en verdad les gustaría tener una amistad como la que tenemos el Viejo Lobo y yo. En fin dejemos a estos mierdecillas en su triste mundo.

Y todo esto viene a colación porque en los últimos ágapes, eventos o fastos a los que he sido invitado, siempre gracias a la intercesión del Viejo Lobo, he visto a este Mi Maestro y Amigo, desenvolverse con brillantez, agilidad mental y clase sin igual entre las personas allí presentes.

En primer lugar os tengo que decir, que el Maestro se presento en el primero de estos eventos, con una indumentaria o estética, que diría el cursi de Antonio Gala, como os decía se presento con una combinación en lo referente a su indumentaria, manifiestamente mejorable, según mi brillante punto de vista. Porque, reparada Sire, el Viejo Lobo, llevaba un pantalón corto, hasta ahí todo bien, pero con unos naúticos de color oscuro y unos calcetines azul marino.

Ya se Sire, y me lo habéis dicho en multitud de ocasiones, que los intelectuales, personas nada de fiar como Vuecencia y yo sabemos, tienen ciertas particularidades que obedecen por un lado a una exhibición púdica, que no impúdia, y brillante de todos sus conocimientos y también a cierto hedonismo en la indumentaria, si además como en el caso del Viejo Lobo se mezcla su origen gatuno, pero diario laboro y pervivencía en esta arrabal zarrapastroso y costero, con todo lo que ello supone, se produce una eclosión espiritual y material a la par que prosaica pero con finos trazos escolásticos que hacen que el Maestro busque la innovación, la libertad y sobre todo un espíritu de ácrata conservador que nos ilumina en todo su conocimiento a quienes tenemos la dicha bendita y celestial de contar con su amistad.

Pero es que además tuve la inmensa suerte de asistir al digno colofón de grandeza, cuando el Viejo Lobo le estaba explicando a mi heterónimo Tulio, que él había usado esta combinación atuendística pero que el precursor de la misma fue Paul Newman. Observad Sire, la brillantez, la rapidez de reflejos para pergeñar semejante explicación, que además ha sido investigada por mi, porque como sabeis soy alma empírica atrapado en el cuerpo de un patético ateo con minusvalías. Pues como os iba diciendo, tras arduos estudios y pesquisas por mi parte, resulta que es verdad, aunque fuera de forma colateral que Paul Newman puso de moda semejante atuendo con naúticos con calcetines y bermudas, os recuerdo el episodio relacionado con el supuesto grupo musical creado por Jese así que no ha sido la primera ocasión en la que me he visto en semejante trance.

A todo esto el Viejo Lobo puede dar semejante explicación ante el embelesamiento de las damas de alrededor, incluida una dama de genero que no de formas y que se caracteriza por proferir ripios de dudoso buen gusto.

Pero es así Sire, el Viejo Lobo es sinónimo de admiración y deleite por parte de quienes tienen la suerte de compartir un evento con él, y yo no me recato en reconocerlo, es posible que por ello la horda que nos rodea sienta envidia.

Tan sólo añadir a modo de conclusión y con una enorme generosidad por mi parte que es posible que tengan razón, para sentir estos celos, por alguien, que como yo, tiene un amigo así. Sire la amistad se demuestra con hechos y no con palabras. Recuerdo que hace casí un año y tras nuestra dolorosa pérdida, el Viejo Lobo me invitó a ir a cierta celebración laboral, por la que él no sentía ningún interés, pero quiso que un buen amigo que estaba pasando ( sigue pasando) por un trágico trance saliera un rato y se despejara. Y allí estuvo el Viejo Lobo asistiendo a un evento cuyo único interés no era la persona homenajeada sino un amigo que lo estaba pasando mal.

Seguimos sobreviviendo.

Seguid con saludo. Saludos E.

                        

miércoles, 4 de mayo de 2016

EL HBPLE Y LOS LÍMITES.



 

Querido S:

Como Vuecencia, estoy seguro conoce, el Príncipe insigne gato, calvinista mesetario de pro, y persona de letras a mitad de camino entre la entrañable brillantez del Maestro Paco Umbral y la brillante entreñabilidad del también Maestro Santiago Amón, opina, con toda la razón del mundo, que este blog, es la exaltación máxima del onanismo espiritual que preside los inescrutables designios del desequilibrado que esta escribiendo estas lineas.

Su Alteza, no hace más que decirme que el contenido de esta humilde bitacora no interesa a nadie, que el “perpetrador” pega saltos mortales, no se sabe por qué, ni para qué, y que no llevan a ninguna parte, en otras palabras que se repite como la sopa.

Y la verdad Sire, os tengo que decir que tiene toda la razón del mundo, pero sin embargo voy a persistir en el error, la razón, así a bote pronto sería, como dijo el también Maestro Fernando Vizcaino Casas, como os decía la causa de esa persistencia en el fallo, sería “sexual”, es decir porque me sale de los cojones, pero sin embargo, junto a este sesudo argumento, habría otro, sería el de tensar la cuerda de este cuaderno de bitacora, conseguir que cualquier incauto que por casualidad paseando por la blogosfera entrase en esta taberna hortera y cursi, saliera huyendo despavorido.

Es decir encontrar la piedra filosofal, para conseguir de una vez por todas que no entrase en este blog nadie, que ninguno perturbase la paz de este camposanto, que nadie lea estas lineas, porque no me hace falta que las lean ni que las entiendan.

Llegar a los límites, como dice el Maestro Viejo Lobo, otro de los duros críticos, por supuesto con razón, de este blog. Por ello no hago más que seguir, tal vez torpemente, los designios del Maestro, forzar y como buen ateo con minusvalias, predico con el ejemplo. Por ello voy a hacer mención a cierto sueño, minusvalía sentimental, rancio deseo no satisfecho por el susodicho heteronímico, y que ansía realizar, por el simple despecho de gallo herido.

Vuecencia sabe de la cursilería profesional del susodicho, y también del eclepticismo intelectual, bueno más bien de su inexistencia, de la parte intelectual, claro, aunque tampoco os podría asegurar que el susodicho supiera el significado del término “eclepticismo”, en fin Sire, a lo que íbamos, este sujeto se refiere a ese espacio onírico como HBPLE. Así que Sire, reparad en lo siguiente, creo modestamente que por fin he alcanzado el culmen de la incomprensión, desde aquí pido disculpas al Maestro Josep Pla porque el defendía que el escritor ha de ser inteligible. Aquí tengo que decir que no puedo seguir los acertados consejos del Maestro, porque Sire, yo no soy escritor, mi sueño siempre fue ser un bufón de las Letras, pero no tengo ni la brillantez ni la grandeza para ello.

Así pues Sire, soy lo que siempre soñé, pero nunca asumí, ininteligible, no quiero ser entendido ni comprendido, pido disculpas al Príncipe, al Señor Aspirante, al Viejo Lobo y a todas sus reencarnaciones, pasadas, presentes o futuras. Por ello si consigo que ninguno sepa lo que significa HBPLE, habré conseguido mi objetivo, es decir que este blog no sea entendido por nadie y que no le interese ni a Dios Nuestro Señor.

Seguimos sobreviviendo.

Seguid con Salud. Saludos E.


lunes, 2 de mayo de 2016

EL METALENGUAJE.

Querido S:

Vuecencia, como persona instruida, ya sabe lo que decía George Bernard Shaw “un imbécil con cultura es un perfecto imbécil”, es decir que si se es un imbécil sin cultura no se un un imbécil en su totalidad, no es perfecto. Llegado a este punto os tengo que manifestar que como buen géminis, es decir con doble personalidad, siento a la vez alegría y tristeza. Alegría porque aún no soy totalmente un imbécil, pero por otro lado también me siento triste y desasosegado, porque ni siquiera en mi imbecilidad he alcanzado la perfección.

A pesar de todo ello, como persona de natural optimista, me anima el encontrarme diariamente con imbéciles, que a pesar de ser unos iletrados, y ademas presumir de ellos, con franqueza no creo que tengan que envidiar nada a un imbécil perfecto.

Por ello os quería contar ciertas cuitas producidas por ese tipo de imbécil, como estoy seguro que sabéis nuestro susodicho Tulio, se maneja un metalenguaje, con el que intenta dar un poco de empaque a sus desventuras amorosas con las damas. En fin sórdidas y patéticas historias de alcoba inacabadas o simplemente sin empezar y con visos de no hacerlo nunca.

El caso es el personajillo en cuestión, acaba de inventar unos nuevos “palabros” o términos para referirse a sus “damas”, una es la “Princesa buena” y la otra la “Princesa mala”, observad el metalenguaje que se gasta este descerebrado, pero lo más curioso es que tiene éxito en estos sórdidos cenáculos que frecuenta. Este cincuentón, en franca retirada en bastantes cosas de la vida, pobre diablo, anacoreta fracasado de la existencia, bardo sin talento, payasillo de feria, es feliz en ese su pequeño mundo, donde simplemente trata de seguir bailando movimiendo de forma torpe sus pies, porque sabe que si deja de hacerlo estará muerto.

En fin el Señor Aspirante tiene razón, este sujeto es tan inmaduro que no es capaz de entablar una relación sería y normal con ninguna señorita,que siguiera su cauce natural, y desde luego no sirve de excusa su terror al compromiso.

Seguimos sobreviviendo.
Seguid con salud. Saludos. E.